“Oruga” nace desde la observación de lo que crece en silencio.
Inspirado en las formas orgánicas que habitan entre la humedad y la penumbra, este collar serpentea sobre el cuerpo como un elemento vivo en constante transformación.
Está elaborado con alma de alambre que permite moldear su forma, recubierto cuidadosamente con hilo de algodón teñido de manera artesanal con nogal, lo que le da una tonalidad cálida, terrosa y profundamente natural. En sus extremos, pequeñas piezas de madera aportan equilibrio y conexión con lo esencial.
Es una pieza que no solo se porta, se habita.
Se adapta al cuerpo y dialoga con quien la lleva, recordando que incluso en los momentos más oscuros, algo está gestándose.






